El entrenamiento deportivo
es un proceso que tiene el
cometido de obtener el
máximo rendimiento
deportivo, el cual pretende
alcanzar la forma deportiva
en las competencias
fundamentales planificadas.
Así, la orientación del
proceso de entrenamiento
debe considerarse como uno
de los elementos
determinantes en el logro
del éxito deportivo; la
técnica, táctica, la
preparación física,
psicológica y otros
componentes, constituyen los
principales factores del
óptimo rendimiento en el
Taekwondo (Fargas, 1993:
236).
Dentro del campo del
control del entrenamiento
específico y en particular
en el Taekwondo, las
orientaciones y metodologías
que se han publicado son
ínfimas con respecto a la
resistencia especial, esto
nos obliga a profundizar en
la definición de la misma;
en nuestro deporte podemos
decir que la resistencia
especial es aquella
capacidad de adaptación a la
estructura de carga en
situación de competición y
que está determinada por las
propias particularidades del
deporte y del nivel de
rendimiento. Se trata de
mantener una intensidad
óptima durante el tiempo de
ejecución; es también un
complejo de factores
orientados a la competición
(resistencia aerobia
específica, resistencia de
fuerza y velocidad
específica, economía de
técnica y táctica,
características psíquicas,
etc.).
Esto significa según
Fritz Zintl que para la
velocidad cíclica hay pocas
pérdidas en la velocidad de
desplazamiento, y para la
velocidad acíclica, como es
el caso del Taekwondo, altas
velocidades de contracción
repetidas con una carga
global prolongada (Zintl,
1991:40). El desarrollo de
la resistencia especial en
Taekwondo no puede ser
efectivo si no se ve
acompañado de un gran
desarrollo de ejercicios
específicos de velocidad y
fuerza. Por lo tanto las
primeras técnicas realizadas
durante los asaltos tendrán
una demanda mayor en el
sistema energético anaerobio
alactácido utilizando como
sustrato principal de
energía el creatín fosfato
dispuesto en las
miofibrillas de los
músculos.
Uno de los componentes
que aquí analizaremos es la
resistencia a la fuerza, es
decir, la resistencia frente
al cansancio ante fuertes
exigencias de la fuerza, en
este caso el Taekwondo exige
un predominio mayor de
resistencia a la fuerza que
de fuerza resistencia.
La resistencia fuerza es
la capacidad de los músculos
para soportar durante un
tiempo determinado los
ejercicios con cargas de
fuerza significativas sin
reducción de la efectividad
del trabajo (Vargas, 1998:
197).
Tomando en consideración
lo expresado en las citas
anteriores es pertinente
indicar que la resistencia a
la fuerza especial en
Taekwondo requiere de un
gran desarrollo de la
potencia en todas y cada una
de las técnicas ejecutadas
durante los asaltos y
combates de una competencia.
Por otra parte, el
componente resistencia a la
velocidad, constituye
actualmente una de las
direcciones determinantes
del rendimiento en el
Taekwondo, podemos decir que
es la resistencia frente al
cansancio en caso de cargas
con velocidades submáximas a
máximas y vía energética
predominantemente
anaeróbica.
Por lo tanto la
resistencia a la velocidad
se entiende como la
capacidad de poder mantener
la fase de velocidad máxima
durante un periodo
considerable de tiempo.
La resistencia a la
velocidad submáxima no
pertenece al ámbito de la
velocidad; si queremos ser
estrictos, es una capacidad
de resistencia (Grosser,
1992:20).
La resistencia a la
velocidad se refiere a que
el atleta se encuentra con
una alta capacidad
anaeróbica, en un
determinado momento de
preparación se desarrolla
energía láctica anaeróbica,
es decir, la capacidad de
poder efectuar salidas
explosivas y saltos a un
ritmo muy alto con cambios
de dirección y giros rápidos
(Weineck, 1999:82).
La adecuada resistencia
a la velocidad en el combate
se caracteriza por soportar
las exigencias técnico
tácticas sobre la fatiga lo
que mantiene baja la pérdida
de rendimiento, es decir,
lograr una adecuada
activación del VO2 máximo,
remoción láctica en su
momento a través de las
exigencias técnicas que se
tengan que aplicar sobre el
adversario. Aclaremos que el
Taekwondo es un deporte
acíclico el cual exige un
desarrollo de la resistencia
de corta y media duración y
de la velocidad para tener
una óptima resistencia a la
velocidad especial (Gómez
Castañeda, 2001).
Las características de
esta capacidad de
resistencia son las
repeticiones de fases cortas
de máxima intensidad,
descanso de recuperación
relativa y elevado volumen
de carga dentro de la
actividad total, por ello se
requiere tanto la capacidad
anaeróbica como la aeróbica
en determinadas proporciones
y además la resistencia al
cansancio sensorial y
emocional.
La resistencia
específica de alto nivel no
es transferible en absoluto
o bien solo en determinadas
condiciones pero solo se
puede desarrollar sobre la
resistencia de base.
Según Fritz Zintl los
criterios concretos para
definir las cargas típicas
de la resistencia especial,
diferenciando en cada caso a
la modalidad deportiva, son
entre otros los siguientes:
La duración de la carga
con su máxima intensidad
posible en trabajos
dinámicos
La intensidad de la
carga hallado mediante los
promedios de la FC por
minuto, el porcentaje de
desgaste de la cantidad
máxima de oxígeno captada,
los valores de lactato
sanguíneo y el desgaste
energético por unidad de
tiempo.
La vía energética a
través de la reacción global
aeróbica-anaeróbica, la
forma de degradación mas
usada y los sustratos
decisivos para el aporte
energético.
En los deportes de
combate y en particular el
Taekwondo el atleta debe
estar preparado para
soportar cargas de trabajo
que exigen un desarrollo de
la resistencia especial
tanto aeróbica como
anaeróbica, logrando
respectivamente capacidad,
potencia y eficacia en cada
uno de los sistemas
energéticos que se requieren
durante la actividad, como
son el alactácido, el
lactácido y el aerobio. Se
conoce además que para un
correcto desarrollo de la
resistencia especial en el
Taekwondo el atleta debe
realizar acciones acíclicas
específicas cuya intensidad
y frecuencia están en
dependencia de la capacidad
física y psicológica del
sujeto y de las
características del
contrario en cuanto a
exigencias del movimiento,
frecuencia de los mismos y
del nivel técnico táctico
alcanzado (García Franco,
1997).
Estudios realizados por
este mismo autor con atletas
de la selección varonil
mayor de Taekwondo cubano
orientan la tendencia de la
respuesta biológica de las
cargas competitivas
realizadas, reflejando el
incremento progresivo de
lactato de combate a combate
partiendo de 1,5 y 2,5 hasta
un máximo de 10,5 mmol/l, es
decir que existe una
respuesta adaptativa hacia
la tolerancia lactácida como
característica de la
resistencia específica del
atleta en esta modalidad
deportiva, correspondiendo
este valor de lactato
obtenido en una zona de
intensidad en la que el
esfuerzo aparentemente no
provoca una fatigabilidad a
causa de la exigencia
combativa.
Así pues, la resistencia
especial en el Taekwondo
debe tener en cuenta las
características de la
competición para entrenar
óptimamente los sistemas
biológicos y de coordinación
neuromuscular acordes con
los gestos motores del
deporte en cuestión, además
de que actualmente se está
en la búsqueda de nuevas
vías que toman en cuenta los
aspectos técnicos durante
las cargas de entrenamiento
para lograr minimizar los
efectos de la fatiga.
El criterio actual de la
resistencia especial (Verjoshanski,
1993:45) se basa en
fundamentar que las
modificaciones
morfológico-funcionales se
producen al nivel de las
células musculares
esqueléticas que ponen en
evidencia que la frecuencia
y la amplitud de los
movimientos está en función
de la resistencia local,
factor principal del cual
depende hoy por hoy la
resistencia especial.
De acuerdo a
investigaciones realizadas
con el equipo nacional
juvenil cubano, el trabajo
especial del taekwondoista,
provoca cambios fisiológicos
y bioquímicos en
correspondencia con la
magnitud, duración, carácter
y trabajo de la propia
competencia, teniendo en
cuenta el nivel de exigencia
del contrario y la selección
de las acciones técnico
tácticas, por lo que es
preciso adaptarse a la
variabilidad de ese nivel de
exigencia, así como
estimular el desarrollo de
la técnica a la par de las
adaptaciones de los sistemas
energéticos implicados en el
esfuerzo de forma que el
comportamiento de las
respuestas adaptativas
guarde relación con la zona
mixta (aerobio-anaeróbica)
con tendencia al predominio
anaerobio; por tanto la
planificación del
entrenamiento debe lograr
que los métodos utilizados
orienten las cargas al
trabajo en estas zonas
específicas, siendo los
métodos variable variado e
interválicos los que se
sugieren para ser mayormente
utilizados en etapas
especiales de entrenamiento,
ya que nos permiten aumentar
o disminuir constantemente
el esfuerzo (Gómez
Castañeda, 2001).
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